
Este pasado fin de semana estuve en
Tossa de Mar, un verdadero
paraíso en la Costa Brava.
Sol, calas con agua
fría y cristalina, y un entorno natural realmente alucinante.
Merece la pena. Es un lugar donde se junta mar y montaña, donde se descansa bien y se come mejor.
Tossa es además un pueblo con muchísimo encanto que aún siendo turístico no ha perdido ese romanticismo propio de un pueblo costero. Su casco antiguo, con calles estrechas, llenas de vida. Su castillo, coronando el pueblo hace que el baño en una cala sea mejor.
En fin, que
pa la Costa Brava! Que en España tenemos playas mucho más cercanas que a 12 horas de avión.
En esta entrada quiero hablaros de un Restaurante recomendado por mis
amiguitos Vanesa y
Juande y que es una pasada.
Se come muy bien. Calidad/precio, a mi gusto, muy buena. Probamos las gambas al
ajillo, los berberechos, exquisitos y rematamos con una
Fideua digna de un monumento.
Si Pasas por
Tossa, te lo recomiendo. Eso sí, intenta pasarte el día antes para intentar reservar mesa en la calle perpendicular a la principal del paseo, ya que es solo para el restaurante, tiene mucho encanto y corre una ligera
brisilla, que se agradece en verano, y más comiendo.
En
Tossa solo estuve comiendo en este Restaurante, por lo que si alguien ha estado en otro de los tantos que hay en la zona del Castillo, comentarlo.
En próximas entradas os diré donde os
podéis tomar una
cervecita a precio de bar del interior o donde poder compraros un
bocata vegetal muy
curradito y que para comerse en la playa está muy bien. Todos los días de
restuarante no se puede...que estamos en crisis

Esta es la calle perpendicular a la entrada principal del Restaurante. Intentar pillar mesa aquí.